
Parece que fue ayer. Navegando por el río de la vida, de la escritora, periodista, locutora, historiadora e investigadora, Josefa Bracero Torres, Premio Nacional de Radio, es el título del libro publicado por la Editorial En Vivo y presentado por la escritora y periodista Ángela Oramas en el lobby del Hotel Saint-Johns, una de las subsedes capitalinas de la 34 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana.
Ese texto escrito por la ilustre intelectual cubana con «afecto y respeto ternísimo», al poético decir de José Martí, posee valores éticos, ideo-estético-artísticos, históricos, humanos y espirituales; por otra parte, constituye un valioso aporte a la bibliografía especializada acerca de la radio, «importante medio de comunicación», calificado así por el Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016), cuyo centenario no solo se conmemora en la mayor isla de las Antillas, sino también en todo el orbe, y al que está dedicada esta fiesta anual del libro y la lectura.
En las 52 crónicas sobre las cuales se estructura dicho volumen, la autora utiliza un lenguaje coloquial, como si conversara con el lector, y en dichos materiales se pueden descubrir disímiles virtudes (como las designara el venerable padre Félix Varela y Morales, 1788-1853), así como principios éticos e ideo-estéticos que han signado su fecundo quehacer intelectual y espiritual mientras escribía «con letras indelebles» su leyenda profesional y personal en dos esferas fundamentales de la comunicación, a las que se entregara en cuerpo, mente y alma: la locución radial y su dirección a escala nacional como vicepresidenta de la Radio en el entonces Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT (hoy Instituto Cubano de Información y Comunicación Social, ICC).
En las páginas de esa obra, Bracero Torres confiesa que su amor a la radio comenzó durante su infancia, ya que ese fue el vínculo que estableció con el mundo exterior en su hogar campesino camagüeyano, y poco a poco cayó en la cuenta de que «nada como la radio es capaz de desarrollar con mayor pasión la imaginación [humana]».
Entre otros temas que la laureada radialista desarrolla en ese libro, advierte que desde una óptica estético-artística por excelencia ella entendió como poco fueron capaces de hacerlo, ya que, según el Apóstol, «hay espíritus que ven lo que otros no pueden [o no quieren ver]» procedimientos, medidas y arbitrariedades que obstaculizaban o frenaban el desarrollo científico-técnico y artístico de la radio, y de inmediato, prohibió que ocurrieran cosas sin sentido o carentes de explicaciones sensatas o alejadas años luz del sentido común («el menos común de los sentidos»).
No quisiera finalizar esta reseña sin antes destacar el hecho de que, en las primeras 28 crónicas de Parece que fue ayer, Josefa Bracero Torresdescribe —con indiscutible profesionalidad y seguridad yoica— los más interesantes y cautivantes capítulos de la centenaria historia de la Radio Cubana, en la que, en modo alguno, podía faltar la de su querida e inolvidable Radio Cadena Agramonte, donde dio sus primeros pasos en el «mágico» mundo de la locución radial.
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