
En 1987, Éditions Gallimard publica Lettres à l’Étrangère(Cartas a la Extranjera). Reunida y presentada por Mauricette Berne, se trata de la correspondencia que medió entre el poeta de la Isla de Guadalupe, Saint-John Perse, y la joven cubana Rosalía Abreu, Lilita. Hasta entonces, poco se sabía de aquella misteriosa desconocida a quien Perse había dedicado su Poema a la Extranjera.
Lilita
Los Abreu
Rosalía Sánchez Abreu nace en París en 1886 en el seno de una rica familia cubana que mantenía fuertes lazos con Francia: los Abreu. En el siglo XVIII, los Abreu se habían trasladado desde las Islas Canarias hasta Cuba. Enseguida, sus nombres figuraron entre los propietarios más ricos de la isla.
En París
En 1878, Rosalía (abuela de Lilita y ya para esta fecha viuda de Pedro Nolasco) viaja a París para consultar al célebre profesor de medicina Joseph Grancher. La acompañan la mayor de sus hijas, Rosa Contreras, joven viuda de treinta y cuatro años, y Rosalía, la benjamine, futura madre de Lilita. Joseph Grancher se enamora de Rosa y al año siguiente contraen matrimonio. La casa de Rosa y Grancher sería el refugio para muchos de los jóvenes cubanos (sobre todo médicos) que radicaban en París. En 1883, Rosalía se casa con el médico cubano Domingo Sánchez Toledo.
De esta unión nacen en París cinco hijos: René, quien muere muy joven, Rosalía (nuestra Lilita), Renée, Pierre y Jean. La familia reside en París hasta 1898.
La dueña de la «Quinta Palatino»
En 1898, Rosalía se separa de Domingo Sánchez y regresa a Cuba con sus hijos. En la isla, en su finca la «Quinta Palatino», se entrega con pasión a la cría de simios y llega a convertirse en una reconocida especialista. La convivencia con esta mujer autoritaria y de fuerte carácter no fue fácil para ninguno de los hijos. Entre 1906 y 1907, la joven Lilita visita Nápoles, Roma, Málaga, Cambo y París. En julio de 1907, muere Joseph Grancher, quien había sido como un padre para ella. A partir de entonces, Lilita se instala con su tía, lejos de una madre que no la comprende.
Los pretendientes
De la Lilita de estos años se cuenta que era una joven espiritual, culta y muy hermosa.

En 1909, comienza un noviazgo (que solo duraría un año) con Louis Pasteur Vallery-Radot, nieto de Louis Pasteur e hijastro de Joseph Grancher. En febrero de 1911, Lilita viaja a Cuba. Su madre la recibe con toda una lista de pretendientes: ricos propietarios que viven en La Habana.
No faltaban tampoco los pretendientes franceses: personalidades del mundo de la política (André Maginot), hombres de mundo, prominentes figuras parisinas (el hijo del prefecto Lépine) y varios jóvenes escritores (Jean Giradoux, Jean-Louis Vaudoyer, Léon-Paul Fargue). La lista ascendía hasta 70.
Jean Giraudoux
Lilita ya conocía a Giraudoux antes de encontrarse con él. Ya había leído sus primeros escritos. Ambos mantuvieron un rico intercambio epistolar. Alrededor de doscientas cartas que dan fe de aquella pasión no correspondida: declaraciones de amor, disputas, súplicas. Hoy solo pueden ser leídas las del enamorado, sin que se haya aclarado si las de Lilita se extraviaron o si fueron destruidas, como ella misma pedía. Jean Giraudoux desiste finalmente en 1913, y en 1921 contrae matrimonio con Suzanne Bolland-Pineau.
Léon-Paul Fargue
Otro que también se enamoró de la joven cubana. Así como Giraudoux, Fargue la esperaba a la salida del Collège de France (Lilita asistía a los cursos de Bergson) y juntos recorrían París (iglesias, parques, fuentes…). Las cartas que se conservan de Fargue, escritas entre 1912 y 1916, son el testimonio de un amor casi infantil: le recuerdan a la amada algún paseo, alguna fiesta, alguna alegría, eso cuando no se trataba de declaraciones de amor.
1914-1917
El 2 de agosto de 1914, Lilita parte como enfermera de la Cruz Roja hacia el hospital temporal de Gray. Allí permanecerá hasta junio de 1917.
Madame Henraux
En 1920, en casa de unos amigos, Lilita conoce a un joven seductor y culto, sobrino del escritor Carlo Placci. Era Albert Sancholle Henraux, al que llamaban Adal. La boda entre Lilita y Adal es celebrada en 1921. En la Rue de l’Université, la residencia de Madame y Monsieur Henraux recibiría desde artistas hasta deportistas y vedettes.
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