
Notas desde el susbsuelo
Para Olga Planet,
mi abuela-madre.
La tierra que soy, ¿ha de salir por qué parte del cuerpo?, ¿cómo es la sustancia, la honda quemadura que el tiempo deja en nosotros cuando comienza a secar la piel viva? Manchas, golpes dibujándose con el pincel de la nada que toca al cuerpo como si esperara una respuesta: debajo de la tierra que soy hay siempre tierra. Debajo de las uñas un fragmento del mundo se oculta como si fuera un pequeño animal con miedo, un sol dentro de la noche donde todo parece lo mismo y ¿es! Un sol dentro de la noche es tu cuerpo que se apaga sin remedio y sin que las hojas anuncien que la raíz está quedándose sin tierra. Quedándome Sin tierra me abro el pecho para recibir la luz de tus manos y de los más cercanos Tostros que se van evaporando COmo el agua en las manos de un niño. ¿Por qué parte del cuerpo ha de salir la música improvisada por los bosques del lenguaje? (No como los de la película de Kurosawa), Abro los ojos: bosques. Me abro las venas: bosques. Me abro la planta de los pies: bosques. Caminando, creciendo, rompiendo toda la sangre cerrada, endurecida y detenida como El nudo rojo de Kandinsky. La sangre que parece una jaula llena de gorriones fríos y solos. Solos entramos a la tierra y acompañados salimos. Para iluminarnos el tiempo nos han construido una casa lejos de las ruinas y cerca del agua que ya no lastima y tampoco es un alma escapada de la noche sembrando en baldíos paisajes una oscuridad con otra sobre la desgastada tela del cuerpo.
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Parece una jaula
Desde este poema empieza el pesimismo. Saturno no se come a su hijo, sino al pueblo, afirmaba Francisco de Goya. «Escogiste estar aquí», me recuerdan en una clase de Enseñanzas Maestras. No dejaré que un desencarnado entre a mi cuerpo. No dejaré que ningún animal salga de mi cuerpo. Desde esta jaula se acaba el pesimismo.
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Biopsia
Abre la boca. Saca la lengua. Y con una aguja inyectan y con una pinza cortan: es positivo es negativo es positivo. Y yo vi pasar el cáncer entre una puerta blanca y otra negra; el cáncer sentado frente a mi; a mi lado el cáncer, empujando la noche de la sangre, invadiéndolo todo. No cierres la boca. Aún estoy cortando, dice el doctor.
Sobre el autor
Leymen Pérez (Matanzas, 1976). Poeta, editor y profesor adjunto de la Universidad de Matanzas. Máster en Estudios Sociales y Comunitarios. Ha publicado, entre otros, los libros: Corrientes coloniales (2007 y 2016), El libro de Heráclito (2014), Fatigas del trópico (2015), Fracturas de la belleza (2018) y Efectos secundarios (2023). Ha obtenido innumerables premios dentro y fuera de Cuba. Entre ellos, sobresalen: Calendario (2006), José Jacinto Milanés (2006), Beca de Creación Prometeo (2006 y 2009), La Gaceta de Cuba (2012), América Bobia (2014), Fundación de la Ciudad de Matanzas (2018) y Dador (2019). Fue mención del Premio Julián del Casal (2018 y 2022) y del Premio Nicolás Guillén (2019). Ganador ex aequo del Premio Internacional Sor Juana Inés de La Cruz (2022). Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
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