En el aniversario 120 de su natalicio

Por estas fechas, hace 120 años, fallecía el 19 de marzo de 1905, en Colombia, el escritor, patriota y propulsor de la cultura, Rafael María Merchán.
Nacido en Manzanillo el 2 de noviembre de 1844, en plena colonia, Merchán fue hijo de un médico colombiano y madre bayamesa.
Diversos oficios asumió en su adolescencia: fue tipógrafo, cajista y además ingresó en el Seminario de Santiago de Cuba, aunque desistió de seguir la carrera eclesiástica.
Este diverso quehacer no fue obstáculo para que el interés por las letras despertara tempranamente y resultara pasión de toda la vida, en primera instancia a través del periodismo y las colaboraciones de prensa.
Se trasladó en 1867 a La Habana, para desempeñarse como profesor y redactor en El Siglo, del reformista Francisco de Frías, Conde de Pozos Dulces, y después de El País, del separatista Francisco Javier Cisneros.
Dos años después, Merchán había enfilado abiertamente hacia el independentismo y su pluma era conocida. Un artículo titulado Laboremus, incitación entre líneas a trabajar por la Revolución, le ganó el sobrenombre de El Laborante y las sospechas de la metrópoli, por lo que en 1869 tuvo que emigrar a Nueva York para militar junto a la prensa insurreccional.
Mientras, en Cuba se le seguía proceso por infidencia y se le condenó a muerte en ausencia. En Norteamérica llegó a ser director del periódico La Revolución, por lo que sus servicios desde el frente de la prensa revolucionaria fueron apreciados.
En 1874 embarcó hacia Colombia, donde estableció su hogar y siguió con atención el acontecer político en Cuba hasta la firma de los acuerdos de paz del Zanjón en 1878. Entonces, ya en Cuba, se sumó Merchán al movimiento autonomista, actitud polémica que dio motivo a más de una crítica de antiguos compañeros de armas.
Sin embargo, al estallar la Revolución de 1895 la nueva guerra tuvo en Merchán a un soldado que desde la palabra escrita ofreció sus servicios a Cuba Libre. Como propagandista revolucionario fue importante su labor y ya con la instauración de la República se le nombró ministro plenipotenciario en España, responsabilidad a la que renunció para regresar a Colombia, donde murió el 19 de marzo de 1905, hace por estas fechas 120 años.
Su obra literaria comprende al periodista, al crítico, al ensayista y al poeta, pues todo ello convivió en Rafael María Merchán.
La bibliografía activa incluye Estudios críticos, editado en Colombia, un extenso volumen, y Variedades, igualmente extenso y que recoge algunas de sus obras antes editadas en forma de folleto. Señala el profesor y erudito Max Henríquez Ureña que la crítica de Merchán era de tipo analítico, es decir, que se detiene en los aspectos de la forma (asuntos de lenguaje y estilo), además de caracterizarse por un tono en general severo.
La manera en que se conformaron sus libros —a partir de la recopilación de artículos y textos publicados— es, por su misma índole, fragmentaria, pues no escribió libros dotados de fuerte unidad, como señala Henríquez Ureña. Fue, no obstante, un espíritu bien dispuesto para la polémica y un meticuloso velador de la forma y el estilo.
Hombre tan crítico se aventuró, además, en el terreno de la poesía. Emociones, tituló su libro, fechado en 1899, pero no fue la poesía el más feliz de los ejemplos, aun cuando se le reconocen algunos textos de inspiración romántica.
Asimismo, fue traductor (del inglés al español) y en general un muy valioso exponente de las preocupaciones culturales de la intelectualidad cubana y colombiana de finales del siglo XIX, amén de servidor sincero de Cuba y su independencia.
Visitas: 47






Deja un comentario