
El año de 1858 es significativo en la vida de Ramón Zambrana Valdés: se casa con la poetisa Luisa Pérez Montes de Oca, quien le da cinco hijos en breve plazo, y obtiene por oposición la plaza de catedrático supernumerario de Medicina Legal en la Universidad habanera. También publica Obras literarias, filosóficas y científicas, por la casa tipográfica «La cubana». Su tertulia literaria reúne amigos, intelectuales, amantes y cultivadores de las letras. El doctor Ramón Zambrana es conocido en el contexto de las letras de una Isla cuya condición colonial no deja espacio para mucho más allá de sutiles comentarios y expresiones de los más audaces.
Fue un hombre de ciencias con intereses literarios. Y, curiosamente, se le recuerda más en esta segunda faceta que lo inserta en el panorama de la cultura y de las letras cubanas del siglo XIX.
De familia de abolengo dentro de la sociedad capitalina, hizo estudios en el Real Colegio Seminario de La Habana; en 1845 se recibió de Licenciado en Medicina y dos años después de Doctor en Medicina y Cirugía. Se le considera el primer graduado de esta carrera en la Universidad de La Habana. Completaba su formación con lecturas literarias y con la redacción de poemas desde edades de juventud, que no llegó a publicar, pero sí daba a conocer entre amigos. La poesía y la crítica literaria serían determinantes en su vida personal y en las relaciones con diversos intelectuales de la época.
Como redactor o fundador, su nombre se asocia a numerosas publicaciones: Repertorio Médico Habanero, Repertorio Económico de Medicina, Farmacia y Ciencias Naturales, La Gaceta Médica de La Habana, todas relacionadas con el perfil científico, pero además, en otras de más variado ámbito y divulgación entre un público lector diverso: El Almendares, Flores del Siglo, Aguinaldo Habanero, Guirnalda Cubana, El Rocío, La Piragua, La Floresta Cubana, Semanario Cubano, Cuba Literaria y algunas más que ilustran acerca de la abundante presencia de las colaboraciones del doctor Zambrana en la página impresa.
Poemas, artículos en prosa y trabajos sobre temas médicos encontramos al revisar su bibliografía. Como crítico literario, de él apunta el profesor Max Henríquez Ureña: «hombre de ciencias más que literato, se perdió en el laberinto de comparaciones ditirámbicas, sin llegar a señalar ninguna característica esencial de los poetas que pretendía enjuiciar».
Publicó Trabajos académicos, en 1865; La bóveda celeste, libro tercero de lectura para las escuelas primarias, elementales y superiores, en 1866; Súplicas y alabanzas a la Virgen María, bajo su dulce título de divina pastora de las almas, también en 1866 y compiló antologías de poemas: La flor de mayo y Cuatro laúdes, en coautoría con otros escritores. En la extensa colección Los Zambrana, preparada por Malleén Zambrana de Fernández y publicada por la década del cincuenta, se incluyen la biografía de este autor y su obra.
Otra de las empresas que contó con el concurso de Ramón Zambrana fue la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, en 1861, en cuya nómina de fundadores se le incluye; perteneció además a la Real Sociedad Económica de Amigos del País, la Real Junta de Fomento y el Liceo Artístico y Literario.
Ramón Zambrana Valdés vivió 48 años, entre el 9 de julio de 1817 y el 18 de marzo de 1866. Luisa Pérez de Zambrana, su viuda, sufrió un calvario después de la desaparición del esposo, con hijos que fueron muriendo poco a poco, sumida en la pobreza y la soledad.
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