
Hijo ilustre de Yaguajay, Raúl Ferrer murió el 12 de enero de 1993. Y, quien escribe, evoca la ocasión única en que visitó al maestro en su hogar, como ocasión, única también, para apreciar la condición humana de un hombre bondadoso, muy sencillo y campechano que no se cansaba de servir y enseñar.
Ferrer nació el 4 de mayo de 1915, en Yaguajay, que por entonces pertenecía a la provincia de Las Villas y hoy a la de Sancti Spíritus.
Cursó el bachillerato y se graduó de maestro en la Escuela Normal. Esta profesión la ejerció durante tres décadas en los niveles primario y secundario de enseñanza. Será una etapa fructífera de su vida, mientras se vincula con el movimiento sindical de los educadores del país y afianza su afiliación al Partido Unión Revolucionaria Comunista.
En 1953, visitó la antigua Unión Soviética y participó, en el mismo año, de la Conferencia Mundial de la FISE (Federación Internacional de Sindicatos de Educadores), celebrada en Austria, donde denunció el estado de la educación en Cuba.
De su vocación literaria, apuntemos que fue en 1947 cuando publicó un libro muy conocido aún en nuestros días y que es una joya poética: El romancillo de las cosas negras y otros poemas, editado en La Habana. A este título, muchos años después, en 1978, sucedió Viajero sin retorno, publicado por Bolsilibros Uneac. Su obra también figura en antologías como Poesías a Martí, de 1953; Para el 26 de Julio, de 1962; La poesía social en Cuba, de 1966; 10 poetas de la Revolución, de 1975.
Del libro Viajero sin retorno, aquí tiene el lector un fragmento de «Caminos de la mar»:
Cuando la mar regala un derrotero suyo, entonces nos volvemos confidentes del agua. Igual que si una amiga nos deja ver su alcoba: allí es donde empezamos a entenderle la voz, porque allí vive solo para las cordiales pupilas. La mar ha puesto su collar de arenas en el pecho de muchos marineros. ¡La mar y sus cadenas!
Activa fue la labor de Raúl Ferrer dentro del ámbito educacional: asistió al Congreso Mundial de la Alfabetización, en Teherán, 1965; al Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, en La Habana, 1971; a la Conferencia Mundial de Educación de Adultos, en Tokio, 1972. Viajó también por otros países. Pero, ante todo, el profesor Ferrer fue una figura importante en la organización y exitosa realización de la Campaña de Alfabetización en Cuba y uno de los máximos propulsores de los Programas de Seguimiento Escolar.
Muchos años después asesoró la campaña de alfabetización llevada a cabo en Nicaragua durante el primer gobierno sandinista en esa nación.
Escritor y poeta, cultivador de la décima y de otras formas estróficas, Ferrer fue un hombre profundamente enraizado en la tierra, orgulloso de su formación de guajiro genuino. A Ferrer se le recuerda además por su condición de director de la Campaña por la Lectura en Cuba.
Publicó trabajos sobre educación y poemas en diversas revistas nacionales y del exterior. Algunos de sus textos están traducidos al ruso y demás lenguas europeas.
El maestro Raúl Ferrer pudo sentirse contento por su contribución a la educación, tanto antes como después del triunfo de la Revolución. Recibió en vida la Distinción Por la Cultura Nacional, la Orden Rafael María Mendive, la Medalla Manuel Ascunce Domenech.
¡Se le recuerda, maestro, se le recuerda!
Visitas: 27






Deja un comentario