
El narrador y dramaturgo Ödön von Horváth (Edmund Josef von Horváth) nació el 9 de diciembre de 1901, dentro de una familia aristocrática de origen húngaro, en Sušak, Rijeka, entonces parte del Imperio Austrohúngaro y en la actualidad parte de Croacia. El joven Horváth cursó la escuela primaria en húngaro (en Budapest), y la escuela secundaria en alemán (en Bratislava y Viena). En 1913 aprobó el examen de bachillerato y se trasladó a Münich, en cuya universidad comenzó estudios de Derecho que abandonó para dedicarse a escribir.
De Münich pasó a Berlín; en 1933, al instaurarse el régimen nazi en Alemania, se fue a Viena, y terminó exiliado en Francia en 1938.
La obra de Horváth incluye numerosos textos para el teatro, así como novelas y cuentos. Entre sus piezas teatrales más exitosas se encuentra Geschichten aus dem Wiener Wald (Cuentos de los bosques de Viena, 1931), por la que recibió el Premio Kleist junto a Erik Reger. La pieza, que contiene una amarga crítica social y resultó escandalosa en su momento, ha continuado sobre los escenarios hasta la actualidad, y ha sido llevada al cine, la ópera y el ballet.
En plena madurez creativa, mientras caminaba por los Campos Elíseos en París, Horváth fue golpeado por una rama de árbol desprendida por una repentina tempestad, lo que ocasionó su muerte el 1 de junio de 1938. Fue enterrado en el cementerio de Saint-Ouen, en las afueras de París. En 1988 sus restos fueron trasladados a la tumba familiar de los Horváth en el cementerio vienés de Heiligenstadt.
Poco después del fallecimiento de su autor se publicó la novela Ein Kind unserer Zeit (Un hijo de nuestro tiempo, 1938), que narra la historia de un soldado en un país bajo régimen dictatorial. Por sus fuertes críticas al fascismo, fue prohibida por los nazis (quienes también prohibieron cualquier representación de las piezas teatrales de Horváth).
En enero de 2003 se fundó en Murnau am Staffelsee la Sociedad Ödön von Horváth, con la finalidad de preservar y difundir su legado. En el museo del castillo de Murnau se presenta desde 2010 una exposición permanente relacionada con el autor y su obra. Desde 2013, la Sociedad otorga el premio Ödön von Horváth, cuyo primer ganador fue el dramaturgo austríaco Felix Mitterer.
De la pieza teatral Don Juan kommt aus den Krieg (Don Juan regresa de la guerra), que ha continuado representándose exitosamente hasta nuestros días, he traducido un fragmento del prólogo de Horváth para compartirlo con los lectores.
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Don Juan regresa de la guerra
Pieza en tres actos de Ödön von Horváth.
Prólogo del autor
No se sabe si Don Juan existió alguna vez como personalidad histórica. Lo cierto es que existió Don Juan como prototipo, y en consecuencia está claro que aún hoy existe y siempre existirá. Así pues, me he permitido describir a un Don Juan de nuestro tiempo, porque nuestro propio tiempo siempre nos resulta más cercano. Es cierto que aparentemente este Don Juan ya pertenece al pasado, porque murió durante la gran inflación de 1919 a 1923, o sea, en una época en la que todos los valores se habían desplazado, también en el sentido más banal de la palabra. Pero, como se ha dicho, es una época pasada solo aparentemente, porque mirando desde cierta distancia, aún vivimos en la inflación, y no es previsible el momento en que esta terminará.
Es típico de nuestros días lo mucho que cambia cada individuo en su ser más íntimo, a consecuencia de las catástrofes que afectan a todos. Así también Don Juan regresa de la guerra y se imagina que se ha convertido en otra persona. Pero sigue siendo quien es. No puede hacer otra cosa. No escapará de las damas.
Desde hace siglos, se ha intentado de múltiples maneras descifrar el enigma de Don Juan, pero ese enigma es indescifrable. El personaje ha atravesado las más diversas transformaciones, desde la visión primitiva de un adúltero, asesino y profanador de difuntos, hasta un caballero cansado al que se disecciona psicológicamente. Vive en la tradición y en la saga como un violento criminal que va contra la moral y la justicia, tempestuoso cual fuerza de la naturaleza. Es el gran seductor que es seducido una y otra vez por las mujeres. Todas se rinden ante él, y sin embargo –y esto debería ser lo decisivo– no es realmente amado por ninguna. (Por eso en esta pieza no hay ninguna escena de amor.)
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