
Conversar personalmente con la poetisa, escritora, pedagoga, periodista y radialista argentina, Rosana Cesaroni, gran amiga de Cuba y de la «Revolución de los Girasoles», al poético decir de la Heroína del Moncada y la Sierra, Haydee Santamaría Cuadrado (1923-1980), deviene un verdadero privilegio para cualquier profesional de la prensa y del martiano ejercicio del criterio, porque mi interlocutora no solo es una gran conversadora, sino también una excelente comunicadora, cuyo discurso poético-literario y pedagógico, así como profundamente ético-humanista, acaricia —con la suavidad de la seda— el intelecto y el espíritu humanos.
Rosa Cesaroni es graduada universitaria en Pedagogía y trabajó en escuelas primarias durante más de tres décadas. Posteriormente, encaminó su labor docente-educativa hacia la formación del profesorado bonaerense. Su amor al archipiélago cubano y al proceso revolucionario que, desde 1959 tiene lugar en la «Perla del Caribe», la llevó a incursar con éxito en los campos de la poesía, la literatura, el periodismo cultural y el arte radiofónico.
Es miembro activo de la Sociedad de Escritores de Argentina y del equipo de redacción de Resumen Latinoamericano, donde ejerce el periodismo.
¿Cuáles fueron los factores motivacionales que inclinaron su vocación profesional hacia las letras y el magisterio?
Me recibí de maestra en la década del 90, durante el período neoliberal en Argentina, tenía 20 años por aquel entonces. Rápidamente y gracias a los buenos profesores que tuve comprendí que la enseñanza sin compromiso social quedaba en el vacío, por eso «con los pobres de la tierra siempre quise mi suerte echar, para parafrasear a José Martí.
Interesada en la alfabetización me especialicé estudiando mucho, trabajé 32 años en el nivel primario fui maestra, directora e inspectora de enseñanza común y me retiré hace unos años, pero continué vinculada a las escuelas y la educación porque pasé a desempeñarme como formadora de profesores. La carrera docente me ha dado grandes satisfacciones, imposible citar las escenas en este breve espacio. El proyecto más novedoso y útil en el espacio escolar fue la instalación de una radio de baja frecuencia en la escuela donde era directora. Desde allí transmitíamos programas que realizaban los estudiantes con las maestras, inclusive, subíamos las producciones a una plataforma para que pudieran reproducirse todas las veces que los oyentes deseaba escuchar, las familias sintonizaban la radio era la FM escolar «Juana Azurduy» 91.7 (hablo en tiempo pasado, porque ya no existe ese maravilloso proyecto). Hay mucho más trabajo realizado en las escuelas (en otro momento lo comentaré).
En cuanto a la escritura, siempre me ha gustado escribir, narrar, inventar historias y hace unos años comencé a publicar mi producción intelectual y espiritual en el campo de las letras argentinas. Formo parte del Movimiento Cultural Sur, de la Sociedad de Escritores de Buenos Aires, entre otros espacios. La vocación de escribir siempre ha estado relacionada con Cuba, creo que por la necesidad de contar sobre la mayor isla de las Antillas y el pueblo cubano es que escribo, en diferentes géneros, informativo y literario también.
Como parte de su producción intelectual y espiritual en el campo de la poesía, usted ha dado a la estampa los poemarios En La Habana de Fidel por el centenario del líder histórico de la Revolución, y Amiga del Malecón siempre. ¿Podría explicarles a los lectores cómo nació y se consolidó su amor a Cuba, y por extensión, a la capital de todos los cubanos, y a uno de sus símbolos identitarios más queridos por la población insular: el mítico malecón habanero?
Viajo a la ínsula caribeña desde 2007 en que participé del Congreso de Pedagogía y cuando —en aquel entonces— visité escuelas, escuché declamar poemas a los niños cubanos, escuché hablar a las maestras, directoras, profesores, pensé que todo eso formaba parte de las cosas que me gustan. Luego seguí viniendo porque me atrapó Cuba, me atrapó La Habana, estoy enamorada de esta ciudad y de todo lo que ocurre aquí. Los dirigentes cubanos, los intelectuales y artistas, todos ejemplos que se deben seguir.
Pero además está el Che, a quien amo profundamente y admiro muchísimo. Soy guevarista, leo mucho al Che y difundo sus ideas a través de un programa de radio que hago en Argentina desde hace más de una década.
De las muchas anécdotas y experiencias vivenciadas por usted en el ejercicio del magisterio y en la praxis poético-literaria, ¿podría relatar alguna que le haya dejado una impronta en su memoria poética?
En torno a mi trabajo como educadora y para darle continuidad a la anécdota de cuando la radio estaba en nuestra escuela, nos presentamos a un concurso nacional que se llamaba «Derechos en el aire», se trataba de una convocatoria sobre los derechos de las infancias, participamos, enviamos nuestro trabajo que era un pequeño podcast donde los estudiantes de la escuela decían que «tenían derecho a tomar helados, a andar en patines, a comer manzanas todos los días […], un guión sobre los derechos de los niños pero desde la mirada de los propios niños y ellos pensaron que esos eran parte de sus derechos, los grabamos, editamos y enviamos.
Quedamos dentro de los 25 trabajos ganadores al nivel del país. El premio era pasar dos días en la capital de Argentina que es la ciudad de Buenos Aires, nos fueron a buscar, nos pagaron un hotel hermoso y fuimos a la televisión pública, donde entrevistaron a los participantes, esos niños y niñas hoy son hombres y mujeres, tienen 23 o 24 años más o menos. Viajaron, conocieron y disfrutaron mucho gracias a aquel proyecto de radio y derechos infantiles.
Respecto a alguna anécdota sobre la tarea de escribir, recuerdo el día que el libro Sucedió en La Habana (reseñado por usted para el Portal Cubaliteraria), recibió el premio «Faja de Honor», que otorga la Sociedad de Escritores de Buenos Aires. Me dio mucha alegría que esa obra de ficción sobre personajes habaneros haya sido laureada, porque cuenta sobre Cuba y los cubanos, la cubanía pura y un jurado decidió que estaba bien escrita, que estaba bien hecha, y eso me llenó de alegría.
Usted es una apasionada admiradora de la vida y la obra de los Comandantes Fidel Castro Ruz (1926-2016) y Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967); por ende, ¿que representan para usted esas dos personalidades de talla universal que han escrito con letras indelebles una buena parte de la historia contemporánea?
En el caso de Fidel, una admiración total, dirigente como él no hay dos, único e irrepetible (como sé que le gusta decir a usted), amado por varias generaciones de cubanos. En el caso del Che, mi compatriota, el deseo de ser como él o al menos acercarme a sus valores, a su compromiso con la humanidad, su inteligencia [global y emocional], capacidad de mando a partir de dar el ejemplo en todo, incapaz de pedirles a los demás lo que él mismo no hiciera. El hombre nuevo, en toda su expresión, él era ese hombre nuevo sobre el que escribió y enseñó que era posible alcanzar. Lógicamente que lo asesinan por eso también, para que nadie ose imitarlo porque serán eliminados, lo asesina Estados Unidos porque le temían a su ejemplo; sin embargo, sigue siendo una figura presente, no pueden borrarla de la faz de la tierra, lo hemos visto.
Usted dirige el espacio radial Amigos de Cuba, dedicado íntegramente a la mayor isla de las Antillas, en una emisora de la capital argentina; ¿podría explicar la génesis de dicho espacio, así como la motivación fundamental para crearlo y mantenerlo en el aire en las ondas hertzianas bonaerenses?
Amigos de Cuba es un espacio radial con más de 10 años en el aire, se transmite durante una hora semanal desde fmdelsur103.com.ar. Los contenidos radiales están relacionados con Cuba y la Revolución cubana, es un formato para difundir sus conquistas sociales, informar todo lo posible para romper el bloqueo mediático contra Cuba y contrarrestar la campaña de desinformación y propaganda falsa orquestada por el imperio estadounidense. Se hacen entrevistas a dirigentes, representantes de la cultura y de la educación, fundamentalmente.
¿Algo que desee añadir para que no se le quede nada en el tintero?
Agrego que desde hace unos años pertenezco al equipo de redacción de Resumen Latinomaericano que dirigen Carlos Aznarez y María Torrellas. Por otra parte, colaboro con la revista cultural La Jiribilla, adonde envío crónicas o escribo acerca de novedades en Argentina y en Cuba.
Agradezco la entrevista, y le digo que amo la cultura cubana, al igual que a su revolución, y quedo a disposición para cuando deseen establecer contacto conmigo, por lo que me gustaría cooperar con ese medio de comunicación, con algún aporte en lo que se refiere a enviar información desde Argentina sobre lo que ustedes deseen: columnas de opinión, cobertura de acontecimientos argentinos; en fin, lo que quieran, si es que hay posibilidades.
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