
Tras la denuncia de importantes sectores de la ciudadanía cubana contra el proyecto de la mal llamada Compañía Cubana de Electricidad para aumentar excesivamente las tarifas eléctricas, el líder del Partido Ortodoxo, Eduardo R Chibás, denunció a tres de los jueces del Tribunal Supremo por favorecer ilegalmente a dicha compañía, lo que hizo que ese mismo tribunal lo acusase de difamación y fuera encarcelado en el Castillo del Príncipe. Desde presidio, Chibás decidió continuar las demandas contra la Cuban Telephone Company y también contra las compañías petroleras de capital estadounidense y británico como la Shell, Standard Oil y la Sinclair.
Posteriormente se inició una cruzada popular para liberar de la cárcel a Chibás que concluyó cuando el 1 de junio de 1949 Prío se vio forzado a otorgarle libertad condicional, aunque contra la voluntad del propio Chibás, que condenó la vigilancia a que debía estar sometido hasta que la condena expirase.
Entretanto, la oposición había iniciado importantes campañas contra otros planes del gobierno de favorecer el patrimonio extranjero en desmedro de los beneficios obtenidos por la clase trabajadora. Desde 1949, la administración auténtica había iniciado conversaciones con bancos estadounidenses para obtener un préstamo que permitiera financiar un ambicioso plan de obras públicas del cual se pudiera desviar dinero para consolidar el caudal monetario de sus funcionarios. Sus conciliábulos con el Chase National Bank de Nueva York, el BIRF y el EXIMBANK lo demuestran.En esas circunstancias Eduardo Chibás inició una campaña de denuncias contra el empréstito que se fraguaba. Sus críticas no se centraban tanto en que no se pudiera negociar un crédito sino en los perjuicios que causaría a la clase obrera considerando los antecedentes fraudulentos de los funcionarios que controlarían el préstamo.
Las críticas del Partido Ortodoxo conducido por Chibás y de otros partidos de la oposición lograron presionar fuertemente al gobierno para que al final no concertase un crédito de la banca internacional controlada por los Estados Unidos. Al respecto Jacinto Torras, economista de la CTC unitaria, refirió:
«En el entendido de que el gobierno no exhibía plan de desarrollo alguno, el monto multimillonario del empréstito sería para cubrir desfalcos de la Hacienda Pública y más atesoramientos ilícitos».
Al respecto Chibás denunció:
Mientras tú marchas por el camino del enriquecimiento inmediato y fácil, cambiando vergüenza por dinero, sirviendo a la política «del dóllar», sacrificando los intereses de Cuba a los intereses de Wall Street y de su camarilla, yo me mantengo leal a mis convicciones revolucionarias de toda la vida y sacrifico mi fortuna personal en aras de mis principios y de mi patria. Tú sabes muy bien que los empréstitos constituyen el instrumento de penetración del imperialismo, el arma favorita de la política «del dóllar» para sojuzgar a los pueblos de nuestra América [1]
La actividad de denuncia del Partido Ortodoxo contra el empréstito que comprometía las finanzas nacionales también tuvo expresión en la provincia de Oriente. En particular en la ciudad de Las Tunas, visitada por Eduardo Chibás varias veces entre los años 1945 y 1949, donde el 31 de octubre de 1949 creó el Comité de lucha contra el préstamo extranjero que negociaba el gobierno de Prío Socarrás por doscientos millones de dólares. El alcalde municipal ortodoxo de esa urbe, José Hernández Cruz, convocó a un acto público donde dio a conocer un manifiesto de protesta contra el mismo, donde se señalaba que el gobierno cubano poseía ingresos normales más que suficientes para hacer frente a los gastos públicos del país [2].
Finalmente la administración de Prío debió aceptar el fin de las negociaciones del empréstito con la banca estadounidense, la que en definitiva se retractó de su propósito porque consideró inestables a las autoridades cubanas. De ese modo Prío decidió despojarse de las críticas de Chibás y optó por otro camino para obtener el dinero que necesitaba con vistas a ofrecer una imagen de prosperidad tras la cual poder favorecer el desfalco de las arcas del Estado. En ese sentido, el presidente logró que el congreso aprobase fondos de las cajas de retiro de los trabajadores para ejecutar obras públicas. La propuesta crearía una imagen artificial de progreso, cuando realmente favorecía un aumento considerable de la deuda interna.
En la revista Carteles del 24 de diciembre de 1950, Eduardo Chibás denunció la maniobra del ejecutivo para que el congreso aprobase un préstamo interno mediante una escritura de emisión de bonos del Estado. Carlos Prío, con esta operación financiera que alcanzó una partida total de 145 millones de pesos, logró su objetivo pasando por encima de las dudas de algunos legisladores que consideraban que este dinero pudiera estar asociado a un posible desfalco de los fondos del retiro azucarero.
Al final, el préstamo se aprobó con el respaldo de la mayoría auténtica a pesar de las denuncias de la oposición, aun cuando estaba pendiente una demanda al Tribunal Supremo para que fallase sobre la constitucionalidad de ese anticipo monetario. Chibás también recordó que en 1949 el Presidente Prío, poco tiempo después de tomar el poder, había aprobado un préstamo de veinte millones de pesos para cubrir el déficit dejado por el dinero malversado durante el gobierno de Grau en los años de su mandato [3].
***
Referencias
1. Ibídem, p. 118.
2. Síntesis Las Tunas (VER) pp. 184-185.
3. Ilan Erliech: Eduardo Chibás. The Incorregible Man of Cuban Politics. Rowman Littlefield. Lanham : Boulder, New York, London. Pp. 187-190
Visitas: 16





Deja un comentario