
Ante todo me disculpo por no estar presente. Desde principios de este año, que Alberto Correa Mak me invitó a presentar este libro, he estado honrado y listo, pero imponderables del destino —léase reuniones y compromisos urgentes— me impiden estar aquí hoy. No obstante, acá van algunas ideas sobre el libro en cuestión: Transparencia (Editorial Cubaliteraria, 2024).

Alberto nos sumerge en un mundo donde lo cotidiano se funde con lo extraordinario en Transparencias, un libro breve de relatos cortos que exploran las consecuencias de un fenómeno inexplicable: el mar de un pueblo costero se vuelve completamente transparente. Este evento mágico —propio del realismo maravilloso—, actúa como un detonante que revela no solo los misterios ocultos bajo las aguas, sino también las verdades, deseos y miedos de los habitantes del lugar.
Correa maneja con maestría la ambigüedad entre lo natural y lo sobrenatural. Los relatos, independientes pero entrelazados por el hilo conductor del mar transparente, muestran cómo los personajes enfrentan este cambio: algunos lo ven como un milagro, otros como una maldición. Hay pescadores que descubren barcos hundidos cuyos fantasmas parecen revivir, niños que juegan con criaturas abisales ahora visibles y ancianos que interpretan el fenómeno como un presagio. La prosa es lírica pero precisa, evocando la atmósfera salina del pueblo y la inquietante belleza de un océano que ya no esconde nada.
El autor juega con la idea de que la transparencia, más que una metáfora de la verdad, puede ser un espejo de nuestras propias proyecciones… políticas incluso, si somos dados a buscar paralelismos con nuestra realidad con visos amargos, pero siempre desde la esperanza y la resiliencia.
Transparencia es una joya narrativa que combina la sencillez del cuento tradicional con la profundidad de lo fantástico. Ideal para quienes disfrutan de autores como García Márquez o Cortázar, pero con una voz única que convierte lo local en universal. El libro deja una pregunta flotando: ¿realmente queremos ver todo lo que el mundo esconde?
Una lectura hipnótica que demuestra que, a veces, la magia no está en lo que aparece, sino en lo que dejamos de ocultar. Y si debo señalar algo está precisamente en el mérito de la brevedad: de lectura fácil y ágil, Transparencia deja a su lector con ganas de escuchar más historias sobre este pueblo de mar y sal y sus protagonistas, pues la magia marcha tan abrupta como viene: inesperada y caprichosa.
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Durante el encuentro fue posible hacerle preguntas al autor sobre el acontecimiento que dio origen al conjunto de cuentos, los proyectos de libros futuros y el proceso productivo de Transparencia.
Sobre el detonante que lo llevó a escribir la obra señala que un día estaba esperando la Lancha de Regla (téngase en cuenta que el autor vive allí) se le apareció un niño, como de la nada, y mientras Alberto miraba la suciedad de la zona que rodea el emboque, logró ver un fragmento limpio. El niño le dijo, con una inteligencia natural sorprendente: «el mar no es azul, el cielo es azul y el mar lo refleja. No es azul, solo que no todo el mundo sabe ver su transparencia». Quizá la cita del infante no es textual, pero su enseñanza sí es universal. Motivo de la realidad que Alberto convirtió en ficción de lo real maravilloso.
Correa trabaja en un próximo proyecto de libro dedicado a los mitos que envuelven el ultramarino pueblo de Regla. Ante la pregunta de qué significó ser el programador de su propia obra[1] respondió: «Imagínate, es como tener un hijo, poder darle de comer y verlo crecer».
[1] Alberto Correa Mak es programador de Cubaliteraria hace más de diez años.
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