
Kraków, finales de verano del 1967, se apaga otra estrella fugaz de la poesía polaca. Muere Halina Poświatowska después de la segunda operación de corazón y una larga enfermedad. Tiene solo 32 años. Desde Cubaliteraria compartimos tres poemas suyos.
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Ponme la mano en el pómulo que sea gélida y salada como el océano no vengas a mí de buen tiempo mis ramas no capturarán la llama verde de la hojarasca soy seca cual mástil rodeado por las malas aguas el barco de mi corazón gira hacia los mares del Norte
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Hacia tí a través del tiempo a veces tan cerca que casi te toco no sé dónde acaba la memoria dónde empieza la realidad el reloj de mi cuerpo se ha averiado tozudamente revive los instantes ya resecos en el interior de los arboles el tiempo no sabe solidificarse fluye a través de la sangre
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Permanece cerca de mí solo entonces no siento el frío el frio sopla/atraviesa el espacio cuando pienso qué grande es y qué soy yo necesito entonces tus dos brazos cerrados esos dos rayos de universo
Sobre la autora
Halina Poświatowska, poetisa y traductora de poesía, era una mujer de gran talento, Dejó tras sí 5 tomos de poesía y prosa, algunos versos sueltos más. Un amigo suyo, Jan Zych, cuenta en la introducción a su Obra selecta, que en el lecho de muerte le acompañaba un tomo de la poesía de García Lorca, Halina pedía que se lo leyeran en original.
Sus versos muy botánicos respiran la duda de la existencia, alaban la felicidad de ser vivo. El bordado femenino palpable en la selección de cada palabra conecta con la naturaleza, canta la magnitud del universo.
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