
Mariano Brull Caballero fue un notable escritor cubano del siglo XX a quien se le recuerda por ser uno de los más destacados hispanoamericanos de la llamada «poesía pura».Como poeta, recibió un fuerte influjo de la poesía francesa coetánea, quizás por sus prolongadas residencias en París, donde llegó a escribir poesía en francés. «Yo me voy a la mar de junio» muestra claramente el sentido íntimo y a la par el afán estéticamente perfeccionista que presidió su obra. Es también singular su poema «Epitafio a la rosa», con asunto que lo acerca a los orbes poéticos de Juan Ramón Jiménez y Eugenio Florit.
Nada más que
¿Qué voz nueva, inesperada, dirá lo que aún no me dije, y está en mí, sin mí, diciendo lo que, al callarse, desdice? ¿Por qué inmolarse en palabra muda, y émula de altura, que cuando enmudece niega lo antedicho sólo al cielo? ¿Hay que cavar en el aire hasta el silencio primero, hasta llegar a la luz que tuvo el mundo en su estreno? ¿Y hay que volver a callar lo que nunca fuera dicho, para que muera en su ser la muerte de otra manera?
Víspera
Al caos me asomo… El caos y yo por no ser uno no somos dos. Vida de nadie, de nada… —No: entre dos vidas viviendo en dos, víspera única de doble hoy. Muere en la máscara quien la miró, yo —por dos vidas— me muero en dos…
Verde halago
Por el verde, verde verdería de verde mar Rr con Rr. Viernes, vírgula, virgen enano verde verdularia cantárida Rr con Rr. Verdor y verdín verdumbre y verdura verde, doble verde de col y lechuga. Rr con Rr en mi verde limón pájara verde. Por el verde, verde verdehalago húmedo extiéndome. —Extiéndete. Vengo del Mundodolido y en Verdehalago me estoy.
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