
La visión
«¿Qué derecho tenemos a hablar del Otro que sufre y de anunciarnos como los depositarios del dolor ajeno?» —les preguntaba en marzo de 2025 Wajdi Mouawad, autor libanés, a quienes habían asistido al Collège de France para escuchar una conferencia sobre Les verbes de l’écriture (Los verbos de la escritura)[1].
En 1929 la imagen de una navaja y un ojo de mujer horrorizó a los espectadores de entonces. Era una escena del cortometraje mudo Un chien andalou (Un perro andaluz), de Luis Buñuel y Salvador Dalí. La imagen rápida que fue el ojo de Buñuel y Dalí, cuenta Mouawad, describe la operación a la que se someten los que se sitúan entre el mundo y el dolor del mundo: como con un escalpelo, fibra por fibra, devolverles la visión a unos ojos acostumbrados a no ver. Si existe un «derecho de hablar (escribir-pensar-decir-crear) en lugar de (para o por) el Otro que sufre», será para fundar visión a partir del instante del ojo mil veces desgarrado.
Testigos
En medio de las guerras desatadas por un deber de memoria[2] convertido en leyes[3], algunos afrontan los trabajos de incorporación y recomposición de fragmentos de memorias que, antes de reunirse en un pasado histórico y colectivo, constituyeron una experiencia individual e invisible.
En 1997 Marianne Hirsch describía la situación de posmemoria[4] propia de los hijos de los sobrevivientes del Holocausto:
La posmemoria caracteriza la experiencia de aquellos que han crecido dominados por narrativas que precedieron a su nacimiento, cuyas propias historias son desalojadas por las historias de la generación anterior formada por acontecimientos traumáticos que no pueden ser entendidos ni recreados.[5]
La posmemoria es una forma poderosa y muy particular de memoria precisamente porque la conexión con su objeto o fuente está mediada no a través del recuerdo, sino a través de la creación.[6]
Al igual que los otros «pos», «posmemoria» refleja una oscilación desestabilizante entre ruptura y continuidad. No es un movimiento, ni un método, ni una idea, sino más bien una estructura del retorno inter- o transgeneracional de un contenido traumático y de una experiencia incorporada por sus destinatarios.[7]
Según Hirsch, cuando la relación se establece entre padres e hijos, se trata de una «posmemoria familiar», y, si ocurre más allá de este círculo, con un alcance transgeneracional recibe el nombre de «posmemoria afiliativa». Ejemplos de una y otra son las obras Maus —comentada por la propia Hirsch— y Longtemps j’ai eu peur de la nuit (2016), de la escritora francolibanesa Yasmine Ghata. Maus es una novela gráfica en la que Art Spiegelman narra la posmemoria del Holocausto mediante las vivencias de su padre, liberado de Auschwitz en 1945. En Longtemps j’ai eu peur de la nuit, Yasmine Ghata reactiva la memoria del genocidio de Ruanda, al contar la historia de Arsène, el último de los Tutsi.[8]
Algunas críticas en torno a la posmemoria cuestionaron el uso del sustantivo memoria[9]. El proceso descrito por Hirsch también fue criticado. En Tiempo pasado: cultura de la memoria y giro subjetivo (2005), Beatriz Sarlo refiere que aquello que distingue el testimonio de estas segundas generaciones no es el carácter «pos» de la actividad que realizan, sino su «implicación subjetiva en los hechos representados».[10] Además, Sarlo señala que los rasgos con que Hirsch caracteriza la situación de posmemoria —carácter vicario y fragmentario, representación, mediación— no son ajenos a la memoria misma, y que, por tanto, la noción es «más amplia que necesaria».[11]
Asimismo, otros autores han propuesto descripciones más específicas —doble memoria, tercera memoria— para referirse a contextos como la dictadura argentina y la guerra civil española.[12]
¿Sobrevivientes imaginarios?
La llamada «segunda generación», «testigos de testigos», son hoy los descendientes de los que vivieron las dictaduras en Argentina, Uruguay, Brasil, la guerra colonial portuguesa[13], las guerras civiles en España y el Líbano, los Pensionnats para autóctonos en Canadá. Muchos de ellos escriben; en sus novelas y poemas cada palabra es fragmento y retorno del grito, propagación y reescritura del testimonio.[14]
Ni anacronismo protector[15], ni patria teatral[16]: más que la identificación con un pasado, estos testigos procuran su incorporación. La memoria les es menos útil[17] que necesaria; más verbo que calificativo: verbo opuesto al movimiento de fuga con el que tiende a alejarse el dolor ya mudo de los que sufrieron.
Las palabras que narran el grito, por su efecto de electrochoque, nos descubren la cicatrización falsa del pasado contenido en los libros de Historia.
[1] Lección 6 de su ciclo Les verbes de l’écriture, titulada «Violence et cruauté du verbe consoler». Disponibleen https://www.radiofrance.fr (Consultado el 14 de septiembre de 2026).
[2] Sobre el surgimiento de la noción «deber de memoria», ver por ejemplo ¿Qui a inventé le devoir de mémoire? Disponible en https://www.lhistoire.fr (Consultado el 14 de septiembre de 2026).
[3] En Francia, leyes como la ley Gaissot, la ley de 2001 sobre el genocidio armenio, la Ley Taubira, y la ley de 2005 sobre la colonización. Ver por ejemplo «Devoir de mémoire-Travail de mémoire». Disponible en https://www.radiofrance.fr/sujets/travail-devoir-memoire#taxonomy_body (Consultado el 14 de septiembre de 2026).
[4] Rebautizado a partir de entonces con nombres como «memoria heredada», «memoria vicaria», «memoria tardía» y «memoria protésica». Ver por ejemplo Laila Quílez Esteve: «Hacia una teoría de la posmemoria. Reflexiones en torno a las representaciones de la memoria generacional», Historiografías, 7 (enero-junio, 2014): pp. 57-75.
[5] Marianne Hirsch: Marcos familiares, fotografía, narrativa y posmemoria. Traducción de Irene Depetris Chauvin, Prometeo Libros, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2021, p. 48.
[6] Ibid., p. 47.
[7] Marianne Hirsch: «Postmémoire», Témoigner. Entre histoire et mémoire [En ligne], 118 | 2014, mis en ligne le 01 octobre 2015. URL: http://journals.openedition.org/temoigner/1274;DOI:https://doi.org/10.4000/temoigner.1274 (Consultado el 14 de septiembre de 2026).
[8] Yasmine Ghata: Longtemps j’ai eu peur de la nuit,Éditions Robert Laffont (S.A.), París, 2016.
[9] Ver Ernst Van Alphen: «Second-generation testimony, transmission of trauma, and postmemory», Poetics Today, vol. 27, no 2, 2006, pp. 473-488.
[10] Beatriz Sarlo: Tempo passado: cultura da memória e guinada subjetiva. Tradução: Rosa Freire d’Aguiar, Companhia das Letras, São Paulo, 2007, p. 94.
[11] Ibid., p. 95.
[12] Ver por ejemplo Federico Cantoni: «Hijos argentinos y posmemoria: un vínculo para desarmar», Kamchatka. Revista de análisis cultural, 563-588. 10.7203/KAM.25.29069, 2025.Para el caso de la guerra civil española, Sebastiaan Faber destaca que, al tratarse de un contexto en el que existe una tensión política entre padres e hijos, no es aplicable la noción de Hirsch. Ver Sebastiaan Fabe: «Actos afiliativos y postmemoria: Asuntos pendientes», Pasavento. Revista de Estudios Hispánicos, 2.1. 137-156, 2014.
[13] Ver por ejemplo T. Basile y C. González (Eds.): Las posmemorias: Perspectivas latinoamericanas y europeas, Universidad Nacional de LaPlata, La Plata, 2022. Disponible en https://libros.fahce.unlp.edu.ar/index.php/libros/catalog/book/169 (Consultado el 14 de septiembre de 2026).
[14] Y no «transmisión», como explica Patrizia Violi en Los engaños de la posmemoria. Ver Patrizia Violi: «Los engaños de la posmemoria», Tópicos del Seminario. Revista de Semiótica, vol. 2, 44: 12-28, 2020. https://doi.org/10.35494/topsem.2020.2.44.698 (Consultado el 14 de septiembre de 2026).
[15] Alain Finkielkraut: Le Juif imaginaire, Éditions du Seuil, París,1980.
[16] Ibid.
[17] Ibid.
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