
La poesía brota del alma, al igual
que la música [y la danza].
José Martí
Y cuando me haya ido, del poeta, crítico y ensayista, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal (1927-2014), es el título del poemario, publicado por Ediciones Vivarium, prologado por la doctora Ivette Fuentes de la Paz (1953-2024), y presentado en el capitalino Centro Cultural «Monseñor Carlos Manuel de Céspedes».
Las palabras de presentación de ese «pequeño gran libro» —como estoy seguro lo calificaría el multilaureado poeta y ensayista Cintio Vitier (1921-2009)— estuvieron a cargo del M.Sc. Vladimir Sierra Darias, director de la revista Vivarium, fundada por Monseñor Carlos Manuel de Céspedes y la doctora Ivette Fuentes de la Paz, en el año 90 de la anterior centuria.
El también profesor auxiliar de la Universidad de Ciencias Pedagógicas «Enrique José Varona», destacó —con palabras que solo brotan al calor del afecto y el respeto inspirados por ese «cubano inmenso», al decir del doctor Eusebio Leal Spengler (1942-2020)— los valores filosófico-antropogénicos, ético-humanistas, estéticos, históricos, culturales y espirituales que caracterizan la lírica de uno de los brazos intelectuales de la Iglesia Católica Cubana.
Por otra parte, en ese contexto poético, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes sigue al pie de la letra el camino trazado por el Grupo Orígenes (1944-1956), fundado por el poeta, escritor y ensayista José Lezama Lima (1910-1976), e integrado por lo que más valía y brillaba de la intelectualidad insular de aquella época socio-histórica: Cintio Vitier, Fina García Marruz (1923-2023), entre otras relevantes personalidades de la cultura cubana y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas nacionales.
La calidad estético-artística de esos poemas deviene un fiel reflejo de las proyecciones filosófico-antropogénicas (la vida, la muerte, que es —según el genio martiano— «seguir viaje») y espirituales, que configuraran el pensamiento ético-humanista de tan ilustre autor, muy sensible al entorno natural y social que lo rodea; poemas signados, en lo fundamental, por la búsqueda de la belleza poético-literaria y de la luz interior que ilumina el universo subjetivo del «soberano de la creación».
Por último, se proyectó un audiovisual que recoge —en la voz de Monseñor Carlos Manuel de Céspedes— la lectura de dos de sus poemas predilectos: «Soliloquio del último dinosaurio moribundo» (salido de su fecunda inspiración lírica un poco antes de su lamentable deceso), y «Confesión a Alicia Alonso», una verdadera joya poética de crítica danzaria, en versos libres.
A la presentación del poemario Y cuando me haya ido, asistieron el doctor Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas y Premio Nacional de Edición, quien relató simpáticas anécdotas protagonizadas por Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, el profesor Luis Enrique Ramos, historiador de la Academia de Ciencias de Cuba, el doctor Luis Calzadilla Fierro, profesor titular y consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, representantes de la prensa nacional, y público amante de la vida y la obra del eminente intelectual habanero.
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