
A los que cayeron en Bolivia hace diez años; a todos aquellos camaradas que fueron a combatir bajo otros cielos y no regresaron; a los constructores de leyendas, cuyos ojos verán por nuestros ojos, el alba del día de la batalla final.
Así comienza la novela Y si muero mañana, de Luis Rogelio Nogueras y por si fuera breve y rotunda la arrancada, escribe como exergos:
Mais grâce à lui/nous nous connaissons mieux/Tutoyons nous son espoir est vivant. PAUL ELUARD. No hay muerte sino vidas que florecenen la tremenda primavera. No hay muerte. No Hay sinovictoria. FAYAD JAMÍS.
En la novela se nos cuenta, empleando un lenguaje rico y cercano, los avatares de Ricardo Solana, un miembro de los servicios secretos cubanos infiltrado dentro de los grupos de la contrarrevolución en Miami en los años de la conocida Guerra Fría.
El agente del G2 intenta desvelar la autoría de un atentado realizado con éxito desde una lancha a un pueblo de la costa cubana llamado Boca de Pájaro. Ricardo está seguro de que tiene que haber sido planeado y ejecutado por alguna de las organizaciones de compatriotas adiestrados por la CIA.
***
Algo se ha roto para siempre. Se pasa una mano por los labios: hay sangre. Empieza a toser y todo su cuerpo se contrae de dolor. Algo se ha roto para siempre dentro de él. Va a morir.
Levanta sin fuerzas el brazo y trata de mirar el reloj: una gasa de sombras se interpone entre sus ojos y la esfera: lo acerca a su rostro; confusamente, logra ver los números y las manecillas son más de las ocho y media.
Se deja caer de lado. Ahora tiene una arcada y se le llena la boca de sangre espesa, acre, caliente. Se arrastra por la alfombra hacia la cama. Lenta, lentamente, pasa junto al cuerpo de Chang: va dejando un rastro de sangre oscura, que la alfombra absorbe en seguida.
Tiene burbujas de sangre en la nariz y un collar de espuma rojiza alrededor de los labios. No le hace falta palparse el abdomen para saber que el terrible golpe del chino lo ha herido de muerte, el hígado quizá. Se frota la cara con la manga de la camisa, haciendo un esfuerzo por sostenerse erguido con el otro brazo. Vuelve a apoyarse con las dos manos y, dándolo todo, deja caer el cuerpo sobre la cama.
Sus dedos se estiran hasta alcanzar el interruptor del radio. Lo enciende.
Casi sin fuerzas, acciona el botón del dial y busca los 43 metros. El bombillito rojo que indica que el aparato está a punto para la transmisión lanza destellos intermitentes. Al lado del radio está el mensaje ya cifrado.
Va a morir.
Las lágrimas comienzan a rodarle por las mejillas para confundirse con su sangre. No es miedo. Es un sordo rencor, una áspera sensación de angustia por tener que morir tan lejos. Empieza a convertir las cifras en impulsos eléctricos. Empieza a enviar hasta ellos, por encima del tibio y azul Caribe, su propia vida.
Sobre el autor
Luis Rogelio Nogueras (Cuba, 1944-1985). Apodado el rojo o Wichy. Poeta, narrador, cortometrajista y dibujante. Fue uno de los fundadores de la revista literaria El caimán barbudo. Estudio Letras en la universidad de la Habana. Entre sus libros figuran: Cabeza de Zanahoria (Poesía), Las quince mil vidas del caminante (Poesía), El cuarto círculo (Novela), Y si muero mañana (Novela). Por su obra literaria obtuvo diversos reconocimientos. Fue guionista de varias películas. Es considerado el poeta más representativo de su generación.
El año 1977 es importante para Nogueras, su novela de espionaje Y si muero mañana obtiene el Premio UNEAC de novela Cirilo Villaverde. Es la primera vez que una obra de este género gana dicho premio.
Y si muero mañana, de Luis Rogelio Nogueras se ha convertido en una de las novelas cubanas más populares de los últimos años. Con más de 300 mil ejemplares publicados (cifra que incluye ediciones en la URSS, Viet Nam, Suecia, Dinamarca, Eslovaquia y Hungría), esta importante obra puede ser considerada como un aporte a la novelística de la Revolución Cubana.
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