
«El único homenaje grato a las almas grandes y digno de ellas es estudiar sus virtudes [e interiorizarlas]». Con ese aforismo martiano, quiero evocar el aniversario 59 del vil asesinato de que fuera víctima el comandante Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967), en la selva boliviana, a través de la reseña que le hiciera al volumen Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara, de la doctora en Ciencias Lidia Turner Martí, presidenta honoraria de la Asociación de Pedagogos de Cuba (APC), y publicado por la Editorial Capitán San Luis.
El prólogo estuvo a cargo del doctor en Ciencias Justo Chávez Rodríguez, profesor titular de la Universidad de Ciencias Pedagógicas «Enrique José Varona».
Con apoyo en los hallazgos de una exhaustiva investigación histórica acerca de la vida y la obra del invicto Guerrillero Heroico, la doctora Turner Martí incursiona en el fecundo pensamiento pedagógico del inolvidable Héroe de Santa Clara.
El «Che» era y será un ser humano único e irrepetible, que hizo realidad uno de los aforismos de don José de la Luz y Caballero (1800-1862): «enseñar puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo».
En ese texto, escrito por una martiana y guevariana de pura cepa, se rastrean los antecedentes del pensamiento pedagógico del legendario Comandante de América.
Dicha pesquisa comienza desde mucho antes de que la Facultad de Educación de la Universidad «Marta Abreu» de Las Villas, mi querida Alma Mater, decidiera otorgarle, en diciembre de 1959, el título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía al comandante Ernesto Guevara de la Serna.
En opinión de la autora, esa búsqueda comienza en los albores de la lucha revolucionaria por la verdadera liberación de nuestra Patria, no solo de la sanguinaria dictadura batistiana (1952-1958), sino también de la voracidad del poderoso vecino del norte.
Desde las filas del Ejército Rebelde, el «Che» dio muestras fehacientes de que educar es predicar con el ejemplo, o como dijera el Apóstol: «hacer es la mejor manera de decir».
Principio educativo y pedagógico que —entre otros— configura su manera de pensar, sentir y actuar (las tres grandes esferas en que se estructura la personalidad humana), y que él defendiera hasta en las regiones más intrincadas de la selva boliviana, donde lo sorprendió Tanatos (la muerte, en el vocabulario psicoanalítico ortodoxo), y entrara —con carácter definitivo— en la historia universal.
Se recomienda la lectura de la obra Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara a educadores y estudiantes de Pedagogía, así como a personas que tengan«fe en el mejoramiento humano [y] en la utilidad de la virtud».
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