
Ismael González Castañer
La poesía de Ismael González Castañer, inaugura una nueva época en relación al ascenso de elementos del habla popular al lenguaje poético con una gran carga de metaforización, ambigüedad y elipsis que ha venido a sumarse al cambio de norma ocurrido en la poesía cubana en la década de 1990. El poeta integra el sentido común en una sensibilidad inusual, al tiempo que recurre desde la ingenuidad. Recurre en «la mirada de la memoria» y en «la concienzuda inconsistencia». Sabiamente coloca el azar de bruces contra los sistemas.
Va de la mirada ingenua a la contemplación forzosa, y de ahí al hierático desdén. En el sustento cifradas frutaciones. Y tu orgullo es tu orgullo porque no es importante. Humilde y objetivo está el desdén. ¿Pueden fundirse ironía e ingenuidad? Ismael al recorrer el tramo de lo irónico a lo impersonal consolida el pensamiento por el hecho, y sólo al describir cifra la sensibilidad. En la urdimbre textual resaltan las elipsis y los agenciamientos, la dosis de entramados ajenos y la sabia ubicación de su identidad. ¿Experimento? Escritura inusual.
Ismael va a nutrir la metáfora a otros lares, a veces, seduce hasta en los títulos. La escritura se fecunda de una metáfora coloquial sabiamente hilvanada que sitúa allí donde rompa el sistema. En ciertos casos aparece la anarquía sintáctica: el poeta adjetiva sustantivando, crea adverbios con sustantivos, resemantiza palabras o las inventa, dotándolas de cierto halo imprescindible. En varios casos el desgarramiento se troquela con humor. Es una psiquis que va por el delirio, el encanto. Se perfila el delirio, y uno que trashuma a ética. El escritor es él en esos momentos de abstracción, magia, suspensión. Conceptuar el delirio o testificarlo y hacerlo a partir de los axiomas cotidianos.
Así logra el escamoteo de lo que particulariza o fija el significado sobre el significante. Me seduce en el poeta lo que dice por cómo lo logra, y hacia ahí se encamina mi develamiento. La originalidad del mismo debe no poco a sus metáforas, recurso principal en el imaginario ismaeliano, que son en su mayoría táctiles, tangibles, hechos o momentos de la vida que el poeta escoge, aísla, trascendentaliza. Tropos con acciones reales directas que pueden ser, que son cargados de simbolismo. Un misionero que fracasa, un delirante que progresa, un rupturista que se conecta solo secretamente con la tradición, un discurso que se repite como juego: «verdad y mentira, a la vez / responsabilidad y no – responsabilidad»[i], pero llegando a los intersticios de la retórica poética con mucho pie y con mucha calma, eso es lo que teníamos en esta poesía. Tenían razón sus primeros azarosos comentadores, pero no descubrieron que el mensaje había cambiado de destino.
Datos sobre el autor

Nació el 17 de junio de 1961 en La Habana. Ha publicado:
- Mercados Verdaderos (Ediciones Unión 1998), Premio David 1997 y Premio de la Crítica Literaria 1999.
- La Misión (Editorial Letras Cubanas, 2005)
- Disfuerzo (Editorial Letras Cubanas, 2012)
- Palabra de Mumford (Selvi Ediciones, 2020)
En 1999 recibió la beca de testimonio del Premio Dador del Instituto Cubano del Libro. Ha sido acreedor, también, del Premio de Poesía de La Gaceta de Cuba (2002), y del Premio Nacional de Ensayo Vidimia (2003). Ha sido invitado a la Bienal de Poetas en Val-de-Marne, Francia, al Festival de Poesía de Son, Noruega, y al XII Festival de Poesía de Medellín, Colombia.
Selección de poemas
Ella deseó mi suerte y me dijo mucho cuídate
Mi mujer necesita estar junto al que está con el dinero, y yo, morir por la naturaleza de las cosas. Adiós, malandra: ya te amaba. Todo lo que he hecho es caminar y ver los números impares a este lado y a los pares de este otro... y pienso aún que nadie podrá amarla/ volver. Voy, iré a dormirme a mi ventana. Sepan, que de esto, yo no estoy muy bien apercibido: le debieron indicar «Aférrate/ al amor al amor ese amor», y a mí debieron ofrecerme el foro, no «Conquístalo». Adiós, malta; adiós pequeñas cosas que uno le armaría con sus manos antes de las ocho. Adiós, venturi —aparato para modelar.
Vaho que sentí yo el sábado
Todo me da una industria mala, delicada siempre;
pésimo campo.
No sé algo; por las fotos conozco
cómo jugué con frascos
en una caja
frente al espejo.
Salen las personas, los adolescentes;
es cuando más salen/ se visten:
—Hay un vaho tremendo en la curva — dicen,
y profundo es el miedo que saliera de ti.
—Suban, vamos/ Arriba, suban:
que para eso he abierto esta puerta/
la he forzado.
Estructura del pájaro
No se podrá jamás volver al as de pájaro
no se podrá volver
al pájaro tremendo
la demasiada aviación del desatino, sus migraciones;
la noche le ha llevado
toda su responsabilidad
el pájaro se irá
con buen recaudo
sus migraciones...
Melchor.
Yo no lo puedo retener ni porque tenga ciertos muslos
él es el pájaro, él es el pájaro tremendo
uno no quiere nada más no más
que la pobreza de un ser tocado
existe el ámbar
y habrá bastante rampa en la despensa-madre
AVÓN en el diván del cuarto.
Uno no quiere ni el nivel de ese contacto.
El pájaro se irá, sus migraciones, su ondular del patio;
soy una hembra, su paquete de viento, su bolinda mujer
me hará toallas;
uno no quiere nada más no más que el ser tocado
el desatino como regla
del desamparo
el desamparo como tema de la incredulidad.
Todo.
Tendré la boca lo amatorio que se pueda
—es un consejo.
Tened la boca lo amatorio que podáis
ese es el pájaro
luego se irá con encomiendas
o con volanta tul
no se podrá jamás volver al as de pájaro
aunque tu seas la continuidad
aunque tu tengas la proximidad del muslo blanco.
La mujer está maullando
La mujer está maullando a lo largo del cielo
es la mujer más nítida
yo me llamo triunfo porque veo una mujer como un bosque
una mujer sobre el tiempo/ que juega a las salamandras
por la pared.
Esta mujer se arrima a la hora de las colmenas
Me ha convertido en luciérnaga
Es la mujer más nítida y no la encontré en la torre
No dormía en la escarcha cuando la encontré.
Ya no soy vivo ni muerto
ya no tengo fotosíntesis
esta mujer tendida me dice cobarde, cobarde
ella maúlla sobre la cuarta dimensión
Yo cuelgo.
[i] Ismael González Castañer:«Primeros conceptos». Mercados Verdaderos, p. 11, Editorial Unión, La Habana, 1997.
Visitas: 86






Deja un comentario