
Diez años antes de morir, la escritora británica Agatha Christie imaginaba que sus últimos días serían como una de sus historias policiacas y de misterio: «Discutiré violentamente con alguna paciente enfermera y la acusaré de intentar envenenarme, o me fugaré de la residencia de simpáticas ancianitas, causando infinitas molestias a mi sufrida familia», bromeó en su autobiografía, publicada de manera póstuma.
Sin embargo, su muerte, sucedida 12 de enero de 1976 en su casa en Winterbrook House, a la edad de 89 años, fue mucho más tranquila, ya que no hubo sospechosos y los médicos determinaron que el deceso había sido «por causas naturales», tras haber padecido varios años problemas en los pulmones.
Al entierro asistieron una veintena de medios de todo el mundo, pues había muerto nada más y nada menos que «la reina del misterio», dejando tras de sí más de 70 novelas policiacas, 15 libros de cuentos y 16 obras de teatro. Todo un fenómeno de ventas que hasta la fecha se corona con el Récord Guiness de la autora de ficción más vendida de la historia, con más de dos mil millones de copias distribuidas.
A 50 años de la muerte de Agatha Christie, los escritores Alberto Chimal y Mónica Rojas, asiduos lectores de su obra, hablan con el El Sol de México y muestran algunas pistas para entender la relevancia de la vida y la obra de esta particular autora británica.
«Cuando escuchamos su nombre la palabra que se viene a nuestra mente es precisamente misterio. Y sí lo fue en el sentido más amplio de la palabra, tanto en su obra como en su vida misma, en la que hasta se convirtió en una especie de personaje durante el pasaje de su real desaparición.
«Es por ella que el género policiaco, que, si bien era muy popular para su época, se volvió un fenómeno de masas, porque tuvo una pluma adictiva», dice en entrevista telefónica desde Suiza la escritora Mónica Rojas, finalista del IV Premio Auguste Dupin de novela negra en España en 2022.
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Tomado del Diario El Sol de México
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