
El libro Luna del 64. Cancionero, de Liuba María Hevia es un homenaje a la obra de la trovadora, que bajo el sello Ediciones La Luz se publicó en 2016. Editado por Luis Yuseff, con el diseño de Frank Alejandro Cuesta e ilustraciones de Lidia Morales, la obra recoge parte de las letras musicales de la cantautora.
Hoy en la serie Lectura de domingo proponemos uno de sus temas más populares: «Con los hilos de la luna (El abuelo) (2004)».
Con los hilos de la luna (El abuelo)
El recuerdo viene a mí
filtrado rayo de luna,
me conmueve la cuna
humilde donde nací.
Jesús Orta Ruiz, Indio Naborí
Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna. La inmensa luna diamante era la mejor fortuna que acompañó al emigrante de aquella España lorquiana y dura. Cantaba con ese acento que tanto lo distinguía, risueño me revelaba la copla que así decía: «Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante que puede robarte el sueño un asturiano emigrante». No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera, lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela, puso raíz en el puerto y estrenó bajo una ceiba las alas del papalote que me llevaban hasta su tierra. Mi abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna, Mi abuelo pintó mi infancia con un verdor a aceituna. Se puede viajar el mundo en los ojos de un abuelo que nos regala la luna dibujada en un pañuelo. Un día llegué a su tierra y allí me estaba esperando la luna de aquel dibujo que desde el cielo iba pregonando: «Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante que puede robarte el sueño un asturiano emigrante». Se trajo la sevillana y el pasodoble elegante, pero se quedó conmigo entonando «De dónde son los cantantes, mamá...)». «Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante, que puede robarte el sueño un asturiano emigrante». Su sonrisa desafiaba el trueno y el aguacero, cuánta ternura cabía bajo las alas de su sombrero. «Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante, que puede robarte el sueño un asturiano emigrante». Mi abuelo tejió mi hamaca con los hilos de la luna, artesano de mis alas, carrusel para la altura. «Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante, que puede robarte el sueño un asturiano emigrante». Mi abuela besó a mi abuelo en luna cuarto menguante, mi abuela bebió el misterio bendito del asturiano emigrante. «Niña, nunca te enamores si hay luna cuarto menguante, que puede robarte el sueño un asturiano emigrante». No sé si he podido ser lo que él soñó que yo fuera, lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela, puso raíz en el puerto y estrenó bajo una ceiba las alas del papalote que me levaban hasta su tierra. Mi abuelo llegó en un barco, pero se trajo la luna dibujada en un pañuelo que un día colgó en mi cuna.
Sobre la autora
Liuba María Hevia (La Habana, 1964). Mujer de gran responsabilidad ética y profesional, que no ha dejado de experimentar y enriquecer su música durante más de tres décadas empleando como base instrumentos típicos cubanos, que unidos a instrumentos de la música clásica, le atribuyen una originalidad sin límites. En 1996 recibió la Orden por la Cultura Nacional. Ha obtenido múltiples reconocimientos y premios en el ámbito nacional e internacional. Es Embajadora de Buena Voluntad de la Unicef en Cuba. Su extensa discografía recoge, además de su obra para adultos y niños, un cuidadoso trabajo de investigación de géneros como la habanera y el tango siendo ella la protagonista de las primeras antologías de estos géneros editadas en Cuba.
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