
El 1ero de febrero de 1873 fallece en Madrid la poetisa y periodista Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien había nacido en Camagüey. Compartimos este poema de su autoría.
A la luna
Imitación de Byron
¡Sol del que triste vela! ¡Astro de lumbre fría, cuyos trémulos rayos, de la noche para mostrar las sombras sólo brillan! ¡Oh, cuánto te semejas de la pasada dicha al pálido recuerdo, que del alma sólo hace ver la soledad sombría! Reflejo de una llama ya oculta o extinguida, llena la mente, pero no la enciende; vive en el alma, pero no la anima. Descubre, cual tú, sombras que esmalta y acaricia; Y como a ti, tan sólo la contempla el dolor mudo en férvida vigilia.
El poema cargado de una tristeza y soledad profundas, da cuenta de un lirismo donde el dolor se torna en belleza. Resulta conmovedora la estrofa donde dice:
Reflejo de una llama
Ya oculta o extinguida,
Llena la mente, pero no la enciende;
Vive en el alma, pero no la anima.
Nótese que los versos tienen cierto pesimismo. A la autora no le basta el reflejo de una llama, si no es capaz de encender y avivar alma y mente. El recuerdo, ese rescate de la memoria, le sirve para sentir más ausencia y más soledad sombría.
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